jueves, 8 de noviembre de 2012

DOÑA SANTA VILLERA (fragmento)



Transfiguración

La palabra transfiguración es una palabra que ella emplea a menudo. Nadie sabe, ella sí sabe porque la lleva como zumbido en la oreja desde muy niña. La palabra ni siquiera apela a la mas vaga idea de transfiguración en el sentido de misterio sagrado.
Se entiende que la Villa no es ningún misterio sino un legado, perverso legado. En definitiva Transfiguración es y no es y la Santa eligió esa palabra y no la gasta porque es palabra sagrada.
__es como poronga sagrada que no cabe en la boca de ningún político pero si en las bocotas cavernarias de mis santos villeros. No nos van a confundir, dice

Es claro que estos tiempos de visible transformación en la villa llaman la atención y preocupa a más de un notable de la civilidad que presagia en esto una pérdida de caudal de voto.
La villa ha comenzado a respirar aire de puro grupo-cuerpo, de cuerpo todos, de uno nada, de asamblea debate y determinación, de marcha y guarda, de santa y general. No puede obviarse en este contexto que la villa se sienta a sí misma como cuerpo de corporación con bastante conciencia de pueblo elegido. Elegidos para ellos mismos porque no está en el  ánimo del Cuerpo Todos Villa el afán de convencer ni de avanzar sobre la civilidad  
No hay mucho que agregar para pensar que en tales condiciones de acoso ajeno y ganas de cambio radical, cualquier pueblo fácilmente llegaría a sentirse elegido para sí mismo. Por eso es que algunos sectores de las Brigadas más fundamentalistas,  al referirse a ellos mismos hablen de elegidos y hoy por hoy hasta de “ brigada de villa elegida”.
Esto es así en el sentimiento porque en la realidad cotidiana de la villa mugrosa y trasnochada casi nadie habla de las cosas del ser todos, del existir o del transfigurar, excepto la doña y el General que lo habla a medias

El villero no se refiere a sí mismo ni al otro en términos de un todo todo villero. Hay débil conciencia del ser y pertenecer, débil sentido del villerismo. No hablan del lugar como espacio sagrado, ni del sí mismo como persona, mucho menos hablan entonces de cuerpo o  de estado ni de nada de eso, y no lo hacen tan solo porque están acostumbrados a no hablar. 
__no es que sean unos retardados, es que todavía no están acostumbrados, dice el general.

Obviamente ni  la humildad ni la humanidad son bienes totales que se logran de un día para el otro, esas son cosas que requieren de tiempo, mucho tiempo, pero a la villa que es una cosa virginal le podría costar mucho menos tiempo.

Partir de la mierda total de la matanza primitiva, llegar a ser villa y villero, de alli alcanzar la colectivización con sus organizaciones villeras funcionando, recuperar la identidad de pueblo villero, lograr la meta final de la transfiguración lleva su tiempo, el tiempo de una historia. Todavía están estos desgraciados sumergidos en sus llagas. Son ellas,  metas que subyacen en los genes entrañables de la indiada.

La Conciencia, la gran Conciencia Colectiva , no es cosa de soplar y hacer botella.Se trata de un dificil recorrido ni corto ni alegre. Es mas que nada el resultado de una elección, de una impensada ocurrencia delirante de alguien que pudo pensarlo aún sin pensarlo. Doña santa desde las vísceras de su historia impensada, desde un sueño urde la trama. Tal vez no haya sido ese sueño, tal vez se trate de otro delirio mas hondo que ni siquiera tiene presente, no lo sabe, sí sabe del trabajo de atraparlo y no parar de pensarlo y de acariciarlo con pequeñas caricias todos los días.
Tales son sus ideas de transfiguaración y tal su actitud. 
Acaso no logra el artista la obra de arte de ese modo? , a partir de alguno de sus delirios; del que se le representa como ángel para ser acariciado o del otro que se le representa como demonio para ser devorado e igual lo acaricia?. En eso reside la cualidad del artista y doña Santa si algo ha sido en su vida es una acariciadora de delirios sin fiarse mucho de la realidad
La realidad siempre termina por acoplarse al delirio y surge la Obra.
El villero que es el protagonista de lo real, de carne y piel de sudor y que es el objeto del deliro de doña santa ha de acoplarse para concluir la obra. Mientras tanto seguirá su derrotero  sin querer o queriendo pero a su modo; matando y muriendo, muriendo y muriendo, siempre al costado de algún resto de vida. El villero organizado de la villa de doña santa está eligiéndose.

Juntos, al lado de su santa están dando batalla por una nueva-vieja forma de si mismos. Y si pensamos que la forma definitiva de esta nueva-vieja forma, la meta impensada de ese pueblo bien podría ser, la nueva vieja vida tribal, no estamos diciendo que la meta sea la barbarie ni la civilización (que ha sido la barbarie más desatinada que el género todo halla conocido). El costo lo deberán pagar todos y será un costo impagable.
__Estamos dando los primeros pasos, muscita doña santa en la noche de neblina de goma quemada mientras camina por los pasadizos encharcados de su villa, descalza 

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