Del núcleo familiar o casilla villera
Un núcleo o casa villera suele parecer una suerte de gallinero donde mujeres, hombres, jóvenes, niños, perro, gato, cucaracha, rata, y otro seres vivos, cohabitan sin distinción de lazo, de rango, de espacio.
No existe entre sus habitantes la diferencia, todos parecen ser lo mismo, al punto de que recién cuando alguno pregunta
a alguien que desapercibido ha pernoctado en un hueco de la casa,
__y vos quien sos¡?, se dan cuenta de que
nadie en la casa lo conoce ni lo ha visto antes.
Es así, entran con alguna excusa y se
quedan, y como todo el tiempo está saliendo y entrando alguien de la casa, mas
que nada por eso de la inquietud que genera en los estados de ánimo la humedad, el humo y el animoso
paco, el extraño de pelo largo pasa inadvertido y como no existe diferencia ni discriminación dentro del núcleo,
se convierte en uno más o en uno menos, se le hace lugar y puede pasar el resto de su corta vida en ese núcleo familiar o casilla vllera, eso sí, siempre y cuando el extraño de pelo largo no diga o accione algo que genere la reacción de alguno en el grupo y entonces se lo mate o se lo eche a patadas del núcleo familiar o casilla villera.
Son cosas que pasan a causa de lo precario
de todo en la villa, pero mas que nada a causa de la nebulosa de mierda que les
perfora la cabeza y que viene de la civilidad.
Por eso la primera medida que fue cercar con el alambre
volteica, (muro) al decir de doña santa
__Fue una bendición hacerlo. Había que
hacerlo
Básicamente el rearmado del complejo núcleo familiar es uno de los grandes temas que van abordando las mujeres en las reuniones del Patio de Armas junto a doña Santa Villera, cuando cae el sol.
Fenómeno villero
Hay que decir que el villero es un
personaje muy peculiar, una singularidad inédita que arranca directamente de la
prehistoriasurealistasuramericana y se instala como resto o sobrante en el presentehiperrealistasubsuburbano.
Sale, mejor dicho no sale, lo despojan de su
tierra hace 500 años, y queda sumido en el miedo, la rabia y el desamparo, como un lobo, como una hiena,
como un perro, como una rata, como una cucaracha, agazapado sobrevive o muere. Si
sobrevive lo hace totalmente desquiciado y cagado de espanto y odio, temiendo
que en cualquier momento lo maten. Enseguida pierde el miedo y emprende el
camino de un inconciente retorno, su efímera historia, pero en lugar de
hacerlo hacia delante, lo hace en el sentido contrario.
Su historia no es la historia de lo contrario de
la huida o la sumisión o en el peor de los casos, de la
identificación con el opresor. Por eso la sombra del amo está siempre allí, sobre
su oloroso cuerpo llagado.
Tanto en la huida, la sumisión, o en la identificación con el opresor el villero es siempre una mierda que carecerá de amor propio y nada sabrá del amor ajeno ni del
cuidado, y el matar o el morir son para él una misma cosa.
Esto ha sido así y seguirá siendo así en todas las villas, menos en la de Doña Santa que ha llegado allí para devolver al malón el gozoso bien perdido de la plena
conciencia tribal.
Por eso la primera medida que fue cercar la villa con el
muro, (alambre volteico con amperaje) al decir del general, que mas que nada es otro
sobreviviente que viene de la guerra
__Era una necesidad de supervivencia, Había que hacerlo
Antes la colonización, ahora la modernidad, son los antifaces del mismo y único poder soberano.
La civilidad seduce al hombre para luego
someterlo y cuando se le revela, lo expulsa o le ofrece alguna guerra de justa
causa y si persiste en el revelo lo hace desaparecer.
El villero es el heredero del despojo de la
colonia. La colonia montó el malón y sobre él se funda la villa.
La civilidad expulsa a la Santa y ella se monta sobre el General
y ambos fundan la Consagración de la Primavera Villera; una primavera que despunta con el tomate y la gallina al Este del Paraíso.
El nuevo hombre villero tomate en boca y gallina en mano
marcha hacia su destino de gloria villera
Por eso la primera medida que fue cercar la villa con el
alambre volteico, (muro) al decir de todos
__ es indispensable para que no se meta el intruso a contaminar y para que los mas débiles que fácilmente se confunden no se escapen.
La libertad es un
don supremo pero con reglas; estar tirado en la calle durmiendo sobre un colchón no es parte de la regla, no es signo de libertad.

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