jueves, 1 de noviembre de 2012



Distritación y Brigadización de la villa

De la Inteligencia surge la necesidad de sumar al muro (alambre), una adecuada distritación de la villa.
Algunos piensan que lo del alambre (muro) es una barbaridad, un retroceso, un contrasentido por ir en contra de los enunciados universales de la Revolución Franca que llevara a la Gran  Burguesía al Trono du Monde. 
Para doña santa que no entiende una mierda de historia ni de muros, pero que sí entiende la diferencia entre el bien y el mal, dice que el alambre está bien y que no funcionaría del todo si no fuera por esa pequeña carga volteica que tiene. Dice que sabe que otros lugares la tienen, funcionan y son famosas (seguramente por La Alambra en España)
En cambio el general, que tiene su corazoncito apuntando al este y que de historia sabe bastante dice que el alambre (muro) tiene que estar allí rodeando la villa hasta la total villarización, y agarega
__ que no me venga  a romper las pelotas con que se van  a quedar pegados, que no la toquen y listo
  
Un  distrito comprende unas 8 manzanas villeras, que mas que manzanas por lo irregular del trazado son como mandarinas o peras o bananas.
El gran Batallon se ha dividido en Brigadas y a cada distrito le corresponde una o dos Brigadas, según la densidad poblacional del distrito.
Cada brigada tiene un jefe responsable que es elegido por los propios integrantes y puede ser reelegido indefinidamente. Esto mas que nada pensando en evitar inconvenientes, ya que a nadie le gusta largar la manija cuando la tiene, entonces para que no haya problemas los mandatos son por tiempo indeterminado, 
__ a menos que te mandes una cagada y te saquen a patadas en el orto, dice el  general
__ si se elige bien de entrada no hay por que estar cambiando jefe. 
__ mientras las asambleas legislen de manera independiente y constante, dice doña Santa, no hay porqué temer a la suma del poder concentrada en un jefe

Del trabajo incesante de las asambleas distritales surgen cuatro planes quinquenales de proyectos y abolición gradual de la civilidad en todas sus formas y manifestaciones, con lo cual la estabilidad y calidad del mando quedan garantizadas 

Cada  brigada tiene sus propios vicios y su propia conformación genealógica según las características de los  vicios de cada uno de los compañeros villeros que la componen.
Los integrantes de una brigada no pueden cambiarse de una brigada a la otra. La razón de esta norma es el hecho de que es algo natural del villero no cambiar de junta, tambien  está aquello de que “dios los cria y ellos se juntan”, por eso una vez que el vago elige, ya no hay cambio.
__Una vez que te juntaste cagaste. No se puede estar cambiando ni mucho ni poco, así que si elegiste con  quiénes juntarte quedate y no jodas. Así dice el general cuando algún brigasita le pide cambio de brigada por razones de puterío interno
__no me rompas las bolas, si no te gusta jodete y no le vallas con cuentos a la Doña, dice
El opina que si se le sigue mucho la corriente, el villero se vuelve  pícaro.

A cada brigada se la identifica, ademas de por el lugar donde opera, por el nombre y un color, que es el nombre y el color de la brigada. Por ejemplo la brigada que lidera el ex combatiente, cabo de cuarta Sixto López, llevan una insignia azul y se denomina  “los de cuarta".
Los de la brigada que lidera el enfermero ex combatiente Peralta, se llama “los enfermos” y el color distintivo es el rojo, y así con cada brigada.
Cada uno con su color y su nombre pero todos bajo un solo lema “uno para todos y todos para todos”.
De esta forma el mando del Comando Supremo o  Gran Escuadrón, como algunos lo llaman en homenaje al primer escuadrón de los 8 ex indigentes fundadores, lo ejerce el General y lo integran los 7 primeros.

El Comando  recibe cada día, de cada Distrito, de cada cuadra, de cada casa (casilla villera)  por intermedio de su brigadista correspondiente, todo tipo de datos concernientes al consumo de paco y a la marcha de las  tareas que cada distrito se ha asignado. Es así como en la villa los E Comando Supremo sabe quien la trae, quien la tiene, quien la vende, quienes le compran, de donde viene y hasta quien controla el negocio en cada sector fuera o dentro de la villa, quién trabaja y quién vive del trabajo del otro. 
En poco tiempo el control es casi perfecto y la villa marcha cual Roja Carroza repleta de tomate  iluminados por el sol que los hace madurar, hacia su destino de transfiguración.
Las palabras desarrollo, grandeza y crecimiento están prohibidas en la villa 

Y las madres de los brigadistas más pendejos, al final de la jornada se juntan todos los días en la Plaza de Armas de la Casa para hablar de temas de los pibes y los maridos
__no deben dejar que se les suba el machismo a la cabeza,  les dice Doña Santa Villera que las ama como si fueran sus hijas, como si fueran su madre.  

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