lunes, 29 de octubre de 2012

DOÑA SANTA VILLERA (fragmento)





Estrategia y rescate

Cercada la villa con el “alambre inductor” del que pende la bandera de alerta que colgara la Doña, queda la villa separada del resto del mundo civilizado.Eso fue cosa del general que decía,
__de Este lado la villa y del otro, todo lo otro. (el decía Este con mayúscula más que por decir acá, por simpatía). Casualmente la villa estaba ubicada, por esas cosas del despojo y la geografía orillera urbana al este del paraíso __que así llamaban los villeros a la autopista; paraíso, como si esa cosa larga y sinuosa de cemento y petróleo fuera un paraíso__  Del otro lado estaba la humeante humanidad de la civilidad, o como le decía el general
__ ese nido de narcos, nido de bancos, nido de buitres, nido de fondos, de desagues con  sus plagas de ratas con sus crías que aún no salen, lugar donde  los  millares de ingenuos y creídos ciudadanos debidamente documentados van y vienen individualmente y cada tanto claman amontonados por el derecho a tener, tener algo, poco o mucho de algo.
Más entusiasmados por el querer tener que por el querer ser están siempre los ingenuos. En tanto la villa, carroza indómita de tomate, huevo y gallina hace la suya que ya no es como hace tiempo, la de siempre, porque ahora  mas que nada andan  por turnos los batallones  villeros cuidando que nadie se acerque al alambre. Porque como dice doña santa
__ cuiden que nadie toque, porque patea

La villa, en principio, había instalado la lucha por rescatarse del mundo del paco. La base ideológica de esta lucha fueron unos postulados universales, de los que ellos mismos no tienen aún cabal conciencia.
La villa entera aprende marchando. Marcha constante en sus necesidades y en su precariedad. Marcha y aprende porque están empezando a ser dueños de un saber que les está llegando casi sin darse cuenta con la propia marcha.
La acción, el cambio de ideas, la cerca de alambre con inducción, son algunas de las cosas que se supone, hicieron al darse cuenta.
Con las ideas solas no bastó, se le sumó la acción y tampoco bastó, aparecieron los Ex combatientes, se cercó la villa y allí, recién allí la cosa empezó a cambiar. Claro que hubo también otros métodos un poco más prácticos, como  todo. No olvidemos que el general es un Ex y no justamente de la retaguardia ni del continente.

Al Este del Paraíso primero está la lucha por las cosas de la necesidad mas urgente;  rescatar a los pibes del paco, luego está la lucha por las cosas de todos, por el advenimiento de un  hombre social, mejor dicho del villero social. Y en esto radica la gran diferencia porque al otro lado están los que enajenados sucumben en la rutina cotidiana y febril, los que van en pos de las cosas del querer y del poder, del propio hundimiento por abundancia, los del sostenimiento de un  hombre invisible e individual. En esta diferencia, sin ellos saberlo,  están planteados los términos de la lucha  entre el  egoísmo y el nosotrismo, de la  primera del singular con género, versus la primera de una pluralidad sin género.

Los Ex combatientes junto a los villero se han transformado en un solo cuerpo de fajina, cauteloso, alerta, dispuesto
Con tanto ex combatiente dando vuelta todo el tiempo por la villa, desprovistos de armas, dueños del control de situación por la justa causa, el gran batallón no le teme a la batalla. No hay caso, cuando la justa causa es la causa de todos, cuando todos, grandes y chicos salen a la callejas de la villa a custodiar su territorio, a mostrar el color de su fajina, ya no hay nada que vigilar porque hasta el más ladino  ya sea por temor o por adhesión  ni consume, ni la mete, ni la compra. En la villa se ha abolido la merca junto con la televisión, la moneda y la salida. En verdad lo que los batallones controlan es que no se pierda el control y que al muro de alambre para fuera y para adentro  no se acerque nadie. Claro que siempre algo pasa, como en todo

El control del consumo de paco en la villa es un golaso. Control de consumo; gran golaso de la doña y su general que supera todo los goles de todos los partidos de fútbol  habidos y por haber. La villa ha abolido la televisión, el paco y la plata. Lo de la tele y el futbol costó un poco pero lo de la plata no, y claro
__si acá nadie tiene un mango partido a la mitad, dice la doña

Marcha la villa hacia su propia meta. Los pibes juegan en los potreros un fútbol de trapo y barro y los grandes están más entretenidos en custodiar y en pelar la gallina que en ver jugar a los pibes. Todos cuidan el tomate porque es fuente de vitamina y base del color en la villa

Todo transcurre bajo la mirada apcible de cuervos ceolosos de la doña y el General
__ que a nadie se le  ocurra  cortar el alambre. Este es nuestro lugar y con la villa que nadie se meta, dice doña santa
Nada se logra sin decisión y sin dedicación completa, tampoco nada cambia de  un dia para el otro y tener al cabo de un tiempo un cuadro de situación pormenorizada y completa de toda la villa, cuadra por cuadra, esquina por esquina, rincon por rincón (por llamar de alguna manera a ese enredo de pasadizos) llevará su tiempo. Es una tarea de inteligencia que demanda más de una cosa porque no olvidemos que en una villa la inteligencia es lo de menos
__No  es poco para la villa que unos ignorados, marginados, ninguneados, vagos  y mal entretenidos, que son resultado de la puta guerra aquella, le vengan a dar una mano a sus villeros que finalmente vienen siendo lo mismo, solo que un poco mas duros de cabeza
Le dice el general a la doña en el Patio de la Casa, al que también ahora se le llama Plaza de Armas
__los Ex fuimos forros del poder de turno  y sus villeros sufren de lo mismo, son unos forros de una guerra, porque esto del paco es una guerra que no se acaba, como la de los 100 años
__quinientos, dijo la doña, lleva quinientos
__ la diferencia es que estos negros no les importa vivir y a nosotros si. Pero les vamos a contagiar las ganas de vivir a estos negros de mierda doña, a lo que la doña responde al filo de mandar al carajo al general y a sus benditos Ex
__ nada de negros ni de mierda, villeros y claro que les importa vivir, no se confunda general y no se crea tan superior. Fue la primera y última vez que se permitieron decirse semejantes cosas, pero lo cierto es que así  piensa el general de los Ex, con cierta prepotencia pero sin desconocer, con dureza y con cariño de camarada, y así  piensa  doña santa, con la mas santa comprensión por el villero.

Ambos en el decir de cada mañana, entre mate y mate van construyendo, con los vestigios de una dolorosa y manoseada identidad, la de los Ex por un lado y la del villeros por el otro, algo que terminará siendo una misma cosa; un hombre todos afanado por vivir de cara a la vida y en procura del bien supremo; el dichoso bien común,  y le surge a la Santa un lema: “uno en todos y todos en todos”
__ como las monjitas del orfanato, mi general, dice la santa, que hasta al propio nombre renunciaban por ese loco amor. Ellas, a quién sabe qué ¡
Pronto el Escuadrón (ex y villeros) organiza las primeras tareas de transformación a partir de un plan que el general dió en llamar el  PMM  “plan de amansamiento manso” 

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