viernes, 26 de octubre de 2012

DOÑA SANTA VILLERA (fragmento)



El Segundo Gran Paso

En al Patio de la Casa, al que ya muchos llaman la Plaza, se reúne el “campecinado” cada mañana antes de que cante el gallo para tomar unos mates con pan caliente y empezar a trabajar
__el tomate crece solo, dice doña santa, pero hay que cuidarlo
Pronto el General cree indispensable darle más carácter al grupo de indigentes malentretenidos pero reformados, entonces decide que vistan el uniforme de fajina que por años identificó en las calles a los Ex Combatientes del resto. En un primer momento llamó al grupo de flamantes campesinos villeros uniformados, “indigentes en acción”
Para proveer a la villa de tanto uniforme, el general visita a quien tiene que visitar en la Tienda de la Plaza Mayor que tienen los Ex en el corazón mismo de la civilidad  y consigue uniformes de fajina de ex combatientes caídos en la lucha para todos. Cómo lo hizo, con quién habló, nadie lo sabe, pero de la noche a la mañana la indigencia es investida con la insigne ropa de fajina de los Santos Inocentes que descansan en la Gloria
__ Es la mejor manera de darles la gloria, de sentir que no han muerto al pedo porque la verdadera lucha recién empieza, dice el general.

Nace el primer grupo de indigentes campesinos de la villa,  vistiendo cada uno el uniforme de un ex combatiente caído en combate.
Quien podrá decir en adelante  que estos hombres, investidos con la dignidad de semejante uniforme, que laburan no para sí, sino para el bien de todos, no fueran dignos de ser llamados “los santos pioneros” en la dura tarea de abolir en la villa las consecuencias de una civilidad perversa, plagada de vicios, de vallas, dueña de todos los recursos, que asume poderes montándose sobre verdades que tienen por raíz la canalla mentira,  que tiene por única ley la suma del poder, que hace de  las instituciones y la constitución un instrumento del que la gente termina siendo vasalla.
La rueda está puesta en movimiento, ellos no lo tienen del todo claro porque en el fondo son aún unos desgraciados villeros, pero sí saben, porque no son boludos que esa rueda enfila su dirección hacia el supremo bien; el bien común

Desborda la villa de gallina, huevo y pollo, de pluma y guiso, de consulta y discusión en rueda de villeros en la Plaza cuando cae el sol.
Se viste de rojo tomate la villa toda. Cuanto espacio de tierra limpia hay disponible en la villa es coloreado del color del tomate y se suman a la jornada de laburo día a día mas y mas campesinos.
La villa de doña santa villera es una enorme carroza, un pesado e imparable tractor de gallina, huevo y tomate que como en toda  granja de santidad en movimiento, enfila su proa hacia un destino de grandeza; el  bien común. 
Se  aleja la gran carroza villera de la civilidad, esa madre infame que la hiciera nacer quitandole la vida
__ no hay que endiosar tanto a las madres, dice doña santa, que si se quiere en el fondo no fue tan buena madre que digamos. 
__El mundo está plagado de madres que son monstruos camuflados, dice.
Y es verdad, la civilidad ha sido para la villa hasta el advenimiento de doña santa villera una madre monstruosa, intoxicada en su propia mierda ciudadana, en su propia intolerancia, en su propia desidia, en sus propias contradicciones, en su propia ceguera voluntaria

Nacen en la villa, como única institución y como única constitución, las Asambleas del Campecinado
Por turnos,  mientras unos recogen huevos, otros cosechan tomates, y otros pelan la gallina, se reúnen en la Plaza de la Casa,  las Asambleas. Ellas deciden el curso

__Mis villeros son la esperanza, son la patria que se viene. Marchen junto a su general que les supo dar tan glorioso uniforme por bandera, dice la doña mientras cuelga un retazo de poncho en el alambre de púas que divide la villa de la civilidad.
Así  de simple y conmovida habló la doña el día en que oficialmente desfilaron uniformados bajo el nombre definitivo de “Primer Escuadrón  de Indigentes Laburantes de la Villa”. Cientos de villeros pasaron frente a la santa que no paraba de saludar con la mano y llorar con la mirada.

Cada uno con su rastrillo y su pala al hombro desfila frente a la doña en la Plaza de la Casa el gran día de “La Gallina”, que así se dio en llamar a ese día. Junto a cada villero mayor  que marchaba, marcha un villerito con su gallina en la mano.

De la noche a la mañana la Casa, así como en su momento fue  burdel, luego aguantadero de  vagos y viciosos, es ahora el lugar de referencia del “Primer Escuadrón de Indigentes Laburantes de la Villa de Doña Santa Villera”.

Ahora sí, dice el general en el discurso del día del primer desfile, ya es hora de organizarse para combatir el paco, el alcohol y toda la otra porquería, hasta su “total erradicación”.
Esto de la “total erradicación” lo pidió doña santa a su general en la primera reunión a puerta cerrada que el grupo de los 8 primeros indigentes regenerados  tuvo con el general y doña santa en la  Casa. 
Hubo en esa reunión otros Ex combatientes que a la sazón se habían ido acercando a la villa a raíz del ruido que estaban ocasionando en la civilidad los cambios en la villa. Eran todos de la máxima confianza del general.

No hay comentarios:

Publicar un comentario