
Un dato mas que válido convalida la devoción por el travoltismo
Cuenta y recuenta que en el rango de “diosa trava total” ella conoce solo una. Fue en el asilo de huérfanos “Hogar Amor Maternal”, donde la santa se crió. Esa su “diosa” era una especie de monja que se llamaba sor Marilyn, que era sin dudas, la mas bella de las monjas; altísima como el cielo, blanca como la luna, radiante como el sol, y con unos ojazos azules como el mar azul, que daba miedo.
La sor Marilyn había ingresado al convento, ya algo grandecita, después de la muerte de Suspiro, su madre a quien cuidó hasta el último suspiro.
Había hecho ademas de todos los votos comunes a todas las demás monjas, votos perpetuos de silencio y solo se dedicaba a la contemplación. Contemplaba todo y por puro espíritu de solidaridad, salía a hacer mandados.
Se ocupaba además de asistir al cura cuando venía los jueves y domingos para darle misa a las monjas. El resto del tiempo andaba recorriendo la huerta y los jardines conventuales. Cuidaba, regaba y cortaba flores para la capilla
Solamente a ella le estaba permitido usar tanga en lugar de la bombacha de algodón reglamentaria.
Marilyn era la niña mimada de la superiora y por eso era celada de cerca por las demas monjas y a menudo sufría del mal de ojo
Realmente si hubo alguien en la vida de la madre superiora, que supo ganar su confianza y recibir mas bendiciones que el propio Niño, fue ella, Sor Marilyn del Amor Maternal, una diosa.
En las vacaciones, cuando se trasladaba la congregación en pleno a descansar a
De lo general a lo único
por ellas, por sus chicas, lo que ella siente por ellas es el sentir de una madre, tal vez el mismo sentimiento que la madre superiora sintiera por sus monjas, especialmente por sor Marilyn, aunque sin dudarlo una buena madre las quiere a todas por igual.
Lo que pasa es que cuando ella cuenta sobre estas cosas, lo cuenta con tanta pasión, con tanto convencimiento, con tanto compromiso, al punto propio de la exaltación que hace que a muchas se les figure que su Doña, es además de santa también travoltino. Un disparate, pero lo piensan.
No faltó en el aren quien dijera que ella era una de esas “diosas trava total” de las que tanto hablaba. Una de esas excepciones, aunque ya, un poco venida a menos, y que por alguna cuestión de la propia humildad prefería esconder. Valla uno a saber porque la intimidad más íntima de las personas siempre están bajo este rubro de significación; el valla uno a saber
La santidad es cosa que se hace de a poco
Hay quien dijo que para concebir al hijo ella, como algunos dioses, puso todo de sí, vientre y simiente. Y algo de todo eso debe haber porque nadie vió jamas a la santa en bombacha y corpiño ni olió en ella ningún otro olor que no fuese el de la lavanda o el de la lavandina.
Luján, una de sus preferidas, aseveraba que en la oscuridad intensa del cuarto se le formaba una aureola de luz incandescente por encima de la cabeza.
Hay quien asegura que lo del camionero, su marido, es como un cuento breve de ruta. Que aquel hombre es alguien pero que nunca existió. Se dice que; es cierto que se casó, que no fue por amor, que no fue con un camionero, que si con un carpintero, que fue a instancias de la superiora, quién le anunciara el hijo, y que el carpintero se llamaba Patricio como el hijo.
Digan lo que digan, lo cierto es que que cuando una santa habla muy poco de sí, o no habla nada, no cuenta nada de su historia, entonces se suelen tejer las mil y una historias. Donde abunda el silencio, que viene a ser como el misterio, no prolifera la duda, sino que abundan las certezas y suelen ser muchas
Ella que tan poco habló de sí misma, era interminable y terminante con sus definiciones sobre la mayoría de las cosas, que valla uno a saber de donde las sacaba, y con el tema de los trabas casi llegó a hacerse odiosa para muchos en la villa. No por definir las cosas necesitó discriminar a nadie, y en su Casa Mia entraban todas las diferencias y todas las definiciones y una de sus máximas era
__Sin jorobarle la vida a nadie, que cada uno haga de su culo un pito, yo soy cristiana, pero mas que nada soy católica porque es la única religión que te perdona todo. No importa cuantas veces se peque, te lo perdona por la gracia del perdón, porque es así; hay que perdonar
Casa Mia es un burdel modelo
No hay dudas de que ella a todo lo que hizo le imprimió mucho carácter pero sobre todo una estética propia y una mística muy particular. No por casualidad ya desde entonces se la empieza a llamar doña Santa a pesar del puterío que lideraba la santa. Y es cierto porque como ella siempre dice, __es tan poco lo que nos llevamos de esta vida, que todo lo que no daña es una bendición, es algo santo, dice.
Y lo suyo, eso que ella hace en
Todo lo que allí se hace tiene su dignidad, su impronta, su marca, su solvencia moral y su ética. Sus prácticas son el puro ejercicio bienintencionado del libre albedrío. Todo se lleva a cabo con el decoro y el respeto que la privacidad y el cuidado por el otro requieren. Allí nadie le pega a nadie, nadie deja a un costado el forro, nadie denigra ni somete. La intimidad y reserva es cosa de no creer.
__Esto es como un museo de la joya, en el que nada está a la venta excepto el tiempo, dice, acá cada chica es una joya que podes lucir por el tiempo que pagues, pero luego tenes que dejarla en el mismo estado en que la tomaste, porque no te pertenece y lo que no pertenece se cuida mas que lo propio_ le aclara al cliente.
Por eso mismo el cliente antes de tomar su joyita (por nombrar el acto de alguna manera), tiene que haber pasado por el baño; lavar bien culo sobaco y bolas, cepillarse bien la boca, no los dientes, la boca entera y luego recién disponerse a elegir la gema deseada. Debe asimismo, dejar ropa y zapatillas afuera. Doña santa dice que no hay olor mas asqueroso que el olor a pata. Pero los hombres, que ya saben, no escatiman nada por agradar a la santa y se vienen bien limpitos, algunos hasta estrenan ropa cada vez que visitan la casa.
__Mas que nada lo hacemos por ustedes mismos, les dice la doña a sus clientes en la intimidad de alguna de esas charlas didácaticas, dignas de una escuela de hombres. Cosas muy sencillas que ayudan al agrado y a ser mejores personas. El aprendizaje es algo que no falta en el burdel modelo de doña santa
Y ha sido el burdel cosa tan recomendada y tan frecuentada que fue cosa de no creer las colas que se hacían por entrar, se vieron colas como no hubo en ningún otro lado.
En Casa Mia las personas no consuman los actos; se encuentran, se charla, se toma algo, se van encariñando, se van conociendo, preparando, pero nada mas. Después si se quiere consumar entonces se abona lo que corresponde y de alli se van a otra parte.
__La casa no tiene cama, dice la doña. Y es muy cierto, es un lugar de paso, de encuentro, para la visita y el conocimiento y debe ser sobre todo respetada como templo, repite cada vez a las chicas en sus charlas sobre “convivencia y profilaxis” de los domingos a la mañana en el patio de la Casa que hoy por hoy es casi el centro cívico en la villa.
Las chicas de la doña no es que fuesen castas o cosa por el estilo pero eran muy de cuidarse, muy recomendadas por los propios hombres porque eran graciosas, reservadas, limpitas, prudentes como vírgenes prudentes, y lo mas importante, sabían hablarle al hombre, porque como doña santa siempre les dice a sus chicas en las reuniones de “convivencia y profilaxis” de los domingos en el patio de la casa,
__ hijas, estos hombres llegan a nuestra casa mas que nada por la falta, por necesidad de ternura, de consuelo, de charla y de regazo, mas que por un desahogo propiamente. Ustedes vieron, a muchos ni se les para, entonces sepan que la mejor puta no es la mas puta sino la mas maternal. No la que prepara mejor sus nalgas, sino la oreja y tiene a mano la mejor caricia
La primera objeción
Un día Luján que por entonces apenas se hacía notar en el grupo de las chicas, con cara de no esta muy de acuerdo con los mandamientos de cuidado por los tipos que ofrecía doña santa, objetó con todo el respeto,
__mire Señora y perdone, será como usted dice pero a mi me parece que no es así la cosa porque aveces una también tiene ganas de todo eso que usted dice de la madre, la caricia y el cuidado.
Entonces la doña, que sabía apreciar las críticas, pero mas que nada sabía leer entre líneas, se acercó, la abrazó y le dice,
__estamos hablando de trabajo hija, no de necesidades ni de las ganas de una. Y con eso le cerró el paso a cualquier otro avance. quedaba claro que aquello era trabajo y que al hombre, al cliente había que cuidarlo. También suele recordarles que __en el día menos pensado aparece alguien que se les enamore y se termina el trabajo, pero mientras tanto, sean prudentes y mantengan distancia emotiva tanto en el agrado como en el desagrado y procuren estar cómodas en la acción, pero no se entreguen_ y hacía de tanto en tanto una pausa como para dejar que le preguntaran, pero casi nunca ninguna preguntaba nada. La vieja tenía carisma
Hay que ver que se crió huerfanita y trabajando, por eso para ella el trabajo era algo soberano en el que si se podía se disfrutaba y sino no. Es claro que aunque ya se la conozca por doña santa, lejos está todavía la santidad de esa santa. Es más, todavía hay quién sigue pensando que la doña es " esa vieja puta que mató al polaco para quedarse con todo". Obviamente todo eso son habladurías de las que nadie que haga está exento-
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