
Mas de la casa y por el bien común (no se llega al bien sino por lo mal)
Por sana y discreta recomendación del comisario y a causa de reiteradas quejas de “algunos vecinos celosos de la moral y el silencio, tuvo doña santa que repensar la consecución de su obra. estaba claro que eso significaba el fin de Casa Mia. Pero como no hay mal que por bien no venga, eso mismo significó la ulterior profundización del proceso santificante de doña santa por su amada villa.
__mire doña doña que la cosa está difícil_ le dijo el comisario, y con eso bastó; a buen entendedor pocas palabras.
el dolor marcó su rostro por algunos días. Las horas de “casa mia” estaban contadas. Ya no iban a poder reunirse, ni hacer tiempo, ni festejar cumpleaños, ni festejar carnavales, navidades, fines de años, fechas patrias, ni el día de la primavera, ni hacer fiesta de martes a domingos como se venía haciendo hasta ahora con todo el cariño del mundo.
__ Hay que decir la verdad, dijo una vecina envidiosa, esas putas están siempre de joda
Autopista de por medio estaba la chusma de la civilidad espiando, envidiando, criticando, siempre alerta para debilitar y horadar la felicidad de aquellos que se atreven. __ que carajo tienen que decir los de afuera, si acá en la villa nadie se queja, dice la doña, digan que la Casa está en la orilla que si el polaco hubiese construido en el medio, no nos joden
En síntesis la Casa ya no podrá seguir siendo el afable puterío ejemplo de vida en sosiego que ha sido hasta ahora. El palpitante lugar de encuentro, festivo, repletos de calor y cariño, y no podrá sencillamente porque se ha despertado la envidia de los de afuera, de los que viven espiando lo que los demás hacen, y pululan como fantasmas el chismerío y las habladurías de todo tipo y calibre.
Entonces por no perder lo ganado, pero mas que nada por el respeto que las chicas profesan a la doña, ninguna dudó en renunciar a la comodidad y todas y todos aceptan que es imperioso un cambio, no importa el costo
La casa dió un giro a la izquierda. Se orientó totalmente el remodelado espacio cubierto hacia otro tipo de cobijo, otro tipo de bien. Nace otra “casa mia”, casa y cosa que será para siempre casa y cosa de todos y todas. Por ahora la doña no es del todo consciente del alcance
De un día par el otro sale
__ nos costarán unos pesos, porque hay que comprarles de todo, pero al menos se van a dejar de joder los de enfrente, dice la doña
Podría pensarse que el cambio sobreviene por salvar las apariencias, por propio egoismo, por calmar los ánimos de esos vecinos civilizados tan celosos de la moral (la del prójimo), por miedo a ir en cana, pero no es así, de ningún modo es así; el cambio se hizo por aceptar “la prueba impuesta por dios” tal cual se le presenta a la doña el principio, otro principio más.
En cuanto a sus chicas y travoltinos, quedan todas incluías. Todas participan de las tareas caseras del cuidado de los menesterosos que se van sumando, y así, sin sentir que pierden su lugar en la casa, y sin abandonar lo propio siguen adelante. Porque como la doña les dice__fuera del tiempo que les lleve atender a estos pobres desgraciados, que cada una haga de su culo un pito.
es así como todas se ponen a trabajar en pos de hacer que los que se trajo la doña mas los que que siguen llegando por propia iniciativa estén mejor, claro está, sin dejar de hacer " de su culo un pito".
Sus chicas son en la casa como Magdalenas y la doña las llama así, "mis Magdalenas". De día ellas son las magdalenas o samaritanas de la santa, y en la noche, cuando el músculo duerme y la ficción descansa, cada una hace... como dice la santa.
Como todo en la vida nada cambia de raíz, excepto lo que parece que cambia. Todo sigue igual que antes pero no se ve. y eso tiene una razón; la búsqueda del bien común no es lo mismo que el samaritanismo ni la acción social que en definitiva es remiendo.
__y qué quieren, algo había que hacer y de algo hay que vivir, explica luján
De día visten todas igualito, delantal y cofia azul, zapatos de lona con suela de corcho, camisa blanca y un collar ce cuentas que no es rosario, tipo monja británica. De noche, que cada una... (como dice la santa) Hay que decir que estos indigentes que llegan a Casa Mia son de la civilidad, se los va a buscar allá porque en la villa, ni aceptarían a las magdalenas disfrazadas de monjas ni un villero es indigentes
__con el villero no te metas. No somos desgraciados, nosotros somos villeros, no desgraciados. recalca doña santa cada mañana
La Casa se fue transformado en un signo de los tiempos que vendrían, era un hogar para indigentes modelo, en el que todos eran bienvenidos y no se le negaba asilo ni ayuda a nadie. El rédito del trabajo nocturno, hacía posible el alimento y el cobijo que los pobres de dios necesitaban. De noche los desgraciados dormían. Y La Casa no fue molestada ni difamada nunca jamas por nadie.
La gran largada
Sin ser la de Calcuta, ni el de Asis, no hay dudas de que ha empezado para “la doña” el largo y sacrificado camino que la conducirá hacia esa su santidad tan vulgar y villera.
En este mundo si hay un lugar propicio de largada para alcanzar la santidad, ese lugar es una villa, en ella se encuentra cifrada toda esa enorme cantidad necesaria de despojo, alienación, sufrimniento encubierto, dolor manifiesto, indiferencia, prescindencia, inconciencia, muerte y transfiguración, todo lo que se necesita para alcanzar la santificación terrenal que llevará al mundo a la salvación definitiva.
Ella no piensa en la propia santidad, si bien es cierto que se le revela esa santidad a cada paso que da, en los hechos. Para ella, cada villero es un santo y la villa será santificada, y de eso, como buena creyente confesa, le hace un comentario al cura amigo que intentaba persuadirla
__ usted ocúpese de los santos que tiene en los altares, que yo me ocupo de los santos que tengo en la villa que todavía, mal que mal respiran _ Así le dijo al cura una vez que él, medio como que le recriminó que no había ni un santo con su vela en la casa mia
Ante los cambios que se van operando en la villa y que se van sumando dia a día, las lenguas mas venenosas de los alrededores han tenido que inyectarse el propio veneno y se han ido secando.
Ya nadie critica la mas mínima cuestión de la villa, nadie hace alusión al puterío de la doña, ni a sus putas bochincheras, ni siquiera ya se habla del pobre polaco dspojado que le dejó todo a la vieja, de nada de eso ya se habla, ni de los travoltinos bulliciosos nadie dice nada, todo se ha tornado beatífico en las esquinas y recovecos mugrosos e irregulares de la villa.
Por el respeto que inspiran esas magdalenas siempre tan atareadas, es que nadie dice nada de los desmanes, de los pendejos rateros y mangueros que cruzan la autopista, ni del bochinche de los sábados a la noche, ni de los balazos perdidos a cualquier hora, ni de las corridas y peleas cotidianas, ni de los perros mugrosos que se cruzan la autopista y que con suerte llegan a la civilidad . Es que ya no hay mas fiestas de burdel, aquellas que solían durar hasta el otro día y dejar huella con las mas amargas y penosas borracheras al alba, desparramando vómito por las baldozas. La crítica de la discordia se ha tornado en alabanza y admiración. Ahora todos hablan de la Casa de los Desamparados de doña Santa en la Villa y de sus santos villeros. La civilidad ha empezado a temer y pone vallas.
Muy pronto, cada mañana despertará el villaje de la villa de doña santa entonando el Dixit Dominus Villae, un canto santo villero con ritmo de cumbia y cien coros de villeros beatificados por la obra de doña santa villera. Y aquellos que se atrevan a sobrevivir hablarán glorias.
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