
LO ESENCIAL
Una santa es una santa
Si doña Santa no está en los altares, por decir un lugar de estar de santo, es porque la iglesia está siempre de espaldas a la santidad por más que parezca lo contrario.
Ella no habrá sido canonizada, ni habrá hecho milagros, ni cosa por el estilo pero contó con la fe ciega de su gente villera que la hizo santa, esa gente que más que nada intuye. Nada mas ni nada menos que con la intuición villera contó la santa para ser santa. Seguramente de haber tenido en su momento influencias en el vaticano (Hoy por hoy, te canonizan un santo todos los día, con tal de no perder fieles) doña santa ahora contaría con algún lugar en algún altar, aunque mas no sea uno de esos que hay en los recovecos oscuros de las iglesias. Y es verdad, y como dice su nieta Patricia que hoy por hoy es una muchacha hermosa
__Ahora ya no importa, pero en su momento hubiera bastado con juntar firmas, y marachar a la curia. Si no lo hicimos es porque está viva, y porque la abuela se hubiera querido matar antes de ser una santa de la civilidad. La abuela es mas que nada de la villa no del mundo y los santos de las iglesias son del mundo, dice Patricia, que hoy por hoy es una muchacha hermosa
No hay dudas de que a pesar de la ignorancia villera, su lugar lo tiene y lo tiene porque ella lo supo conseguir, como los laureles del himno que supimos conseguir.
no es la única vulgar que lo supo conseguir; tenemos la santidad vulgar y popular (aunque no villera) de tatos otros; el Gauchito Gil, Seferino, san La Muerate, Rodrigo, Gilda, y tantos otros que tienen mas culto y ofrendas que muchos de los santos que andan llenos de polvo por los altares en las iglesias. Además nunca se sabe, quien dice que con el tiempo no aparezca ella en los altares. Pero no, su nieta dice bien, porque doña santa pagó con el testimonio de su vida para estar donde está, pagó el buen precio de ser un ejemplo para todos, de andar bien con todos, de hacer cagadas y saber arrepentirse, de no hacer concesiones con el daño ni con la maldad individual u organizada, de no abrir juicio sobre las acciones del prójimo a menos que ese prójimo fuese hijo de puta. Miró toda su vida por el bien común, y todo eso sin perder el apetito, ni el sueño, ni las ganas, y fundamentalmente sin dejar de ser un ser humano lleno de defectos. Porque cuando se equivocaba o le pifiaba al camino, le pifiaba en serio. Dice Lujan que su mayor virtud no era la santidad ni el trabajo sin descanso, ni la porfía;
__su mayor virtud es que no es necia ni alimenta el rencor con acciones y palabras
Ella supo mostrar a todos qué es lo necesario y de lo necesario lo posible para vivir como gente y seguir adelante.
Cuando se está al frente de tanta gente, el poder andar bien con todos, desde con el cura hasta con el delegado policial pasando por los grupetes controvertidos de poder villero y no villero, es algo mas que necesario y es un arte, aunque muchos fundamentalista no lo crean así y piensen que hay que llevarse mal para mostrar la diferencia.
__la mala fe de los malos la hay y la va a haber, dice doña santa, y nosotros tenemos que saber que también es nuestro deber mirarlos a ellos, porque lo que existe existe y lo que está está por algo, y agrega, menos en el daño o en la maldad que no admite muchas vueltas, en todo lo demás la verdad es un rompecabezas, está de a pedacitos en cada boca amiga y enemiga, por eso hay que saber escuchar, desechar, correr, incluir, pero también y mas que nada hay que sumar, y siempre todo hay que hacerlo con humildad y caridad porque la humildad es la mirada que Dios pone sobre las palabras y la caridad es la mirada que Dios pone sobre los actos.
Obvio que para ella, dios aún no habría muerto ni la civilidad era cosa que debería ser abolida; ella aún creía. O a lo mejor lo que dijo cuando habló de la caridad divina y esas cosas, lo hizo queriendo sumar el voto de los que creen que de arriba viene la cosa. Algo está clara; para ella, el avanzar con los cambios es cosa que debe hacerse simplificando, relativizando el pensamiento que se forma uno de los otros y sobre las cosas. Una moderada la doña?. Podría ser, pero mas que nada es idea de santa, que tiene claro que en la villa no es posible relativizar ni pensar porque todo allí está bloqueado por lo absoluto de una crudísima realidad. Nos dice
__ni con mentiras ni con tiros se gana ni se avanza, y mucho menos queriendo aparecer humildes y caritativos de la puerta para afuera y para adentro nos cagamos en eso, así dice.
Ella tenía esas palabras que no se entiende bien de donde las saca, porque instrucción, lo que se dice instrucción no tuvo. Sus decires de santa hay que saber interpretarlos, como los decires de una biblia.
__Hay que ser una santa vulgar para pensar y hacer todo eso, dice Lujan.
Todo lo que ella predica ni hace falta escucharlo, el que quiere abre bien los ojos y puede ver cada cosa que dice plasmada en cada cosa que hace, como en el ballet, que uno puede ver cada nota de la música que no se ve, en cada movimiento de los bailarines, claro está, siempre y cuando el ballet sea bueno y en ese sentido ella es como un Julio Boca vestido de santa .
Y no es que fuera una iluminada en el sentido no real del término, ni una mística ni cosa por el estilo, ni que no durmiera o que se desvelara por hacer algo, y menos todavía que fuera una de esas que se hacen las santitas por delante y por detrás hacen solo las cosas que les conviene a sus propios intereses. Nada de eso, ella era el espíritu que le faltaba la villa, y que le faltó por siglos porque se lo robaron, se lo aniquilaron cuando llegó la civilidad de la gringada mayor a seducir
Y la Casa va ¡
En
__ son porquerías menores que todos tenemos
__saber cuidar es muchas veces saber mirar para otro lado, dice__ y no es precisamente porque sea floja o negligente, o porque sea corta de vista o sorda ni nada de eso. Ella puede saber al toque, quién se tiró un pedo en la Casa aunque esté en la otra punta de la casa.
__mas que de dónde viene el olor, me doy cuenta por la cara que pone el que se tiró el pedo, nos dice la pícara
No controla, es cierto, pero no se le escapa nada, cuando quiere no se le escapa ni un comentario, ni una mirada, ni una presencia, ni una ausencia, ni un gesto, ni nada.
Eso sí, cuando ve o huele algo realmente feo, fulero, entonces no hay fuerza que la frene y arremete hasta contra el peor y más malo. Si la buscan la encuentran. Pero tratándose de alguna de esas “porquerias menores”, ella sabe mirar para otro lado. Dice
__ Nunca hay que preguntar demasiado cuando pasa algo, eso es cosa de policía y a mí no me gusta la policía porque no fue inventada ni está al servicio de nada bueno. Hay que dejar que la cosa pase y seguirle la huella a la cosa con astucia, porque a la corta lo que tiene que verse se ve, y entonces se hará lo que hay que hacer, pero con la policía no. Y dice esas cosas aún cuando estuviere el comisario presente. No tiene pelos en la lengua ni la lengua atada a ningún carro
Un lugar post mortem
Como ya se dijo, luego de la muerte de patricio su mujer Yolanda (Yoly) y su hija Patricita se fueron a vivir con la doña a la villa. Aunque Patricio no alcanzó a disfrutar de la gloria de ser el hijo de la Doña Santa en la villa, definitivamente él no quedaría ajeno ni olvidado, tendría su lugar post mortem en la villa de su madre, junto a su madre, cerca de su hija que tanto amó y de su mujer
La liturgia de los santos
Si algo fuerte tienen en comun la yoli con su suegra, ademas del recuerdo de Patricio, el hijo y marido, y de Patricita, la hija y nieta, es una profunda fe mundana, que no radica en nada de lo establecido; ni en el goce de implorar y la espera, ni en promesas humillantes que esclavizan, ni en la esperanza que se adormece en la oración, ni en el reclamo ni en el ruego, sino en la búsqueda del bien supremo que está en todas las cosas y en todos los seres del propio mundo. Esto es así aunque ellas no lo tengan tan claro como se dice aquí, eso es así .
Ellas nunca piden nada, por eso no rezan ni hacen promesas, ni escuchan sermones ni nada de eso; su fe es fe en la acción, fe en la búsqueda por la búsqueda misma de cosas que todavía no saben qué son.
Una vez hablando de estas cosas, que no se sabe que son, con un rabino; Guillermo Meyer de la comunidad Mishkan, que mas que nada es una buena persona y buen “cantor”, un hombre de saber acercarse a las villas aunque no haya judíos villeros. Este le había dicho a la doña, que la fe que ella tenía no era muy diferente de la fe judía y la llamó “hija”, la abrazó y le deseó; “que seas inscripta en el libro de la Vida Creadora”, y eso resonó en la cabeza de doña santa como campanadas de pétalos de flores encendidas en su color, por el resto de su vida. Fue como una bendición hebraica, como una rapsodia hebraica, y fue también una premonición del saber aceca de esas cosas inocentes que ni se sabe qué son. Fue algo que supo llenarle el alma de goce, tal vez más que las penas del horfanato. Posiblemente halla sido esa la razón por la que nunca hizo nido su fe en ninguna religión; "el libro de la vida creadora no nos pertenece a ninguno", le había dicho el rabí Meyer, pero ahora ella estaba convencida de que le pertencía a su villa y que su nombre como el de cada villero estaba inscripto allí y que su inscripción sería de este mundo y no del otro y que los conduciría hacia esa meta transfiguradora, aún tan borrosa y difícil de entender para todos.
Suegra y nuera compartieron desde el principio una verdadera devoción manifiesta de múltiples maneras y formas no convencionales. todo eso las acercaba a la memoria de Patricio.
La devoción debe tener su órden, una forma, y debe manifestarse en esa forma, como todo. El orden devocional de las dos mujeres está colmado de personajes y tiene su “escala”; primero están los que ya dijimos el Gauchito Gil, san Ceferino, la Difunta Correa
Todos estan omnipresentes sea en forma de estatuitas, retratos, grabados, posters o fotos, y todos comparten el mismo altar y las mismas velas en el cuarto-santuario de doña Santa, en repisas dispuestas contra las paredes doradas. Se distribuyen a los lados de la cama de bronce y todos reciben ofrendas de la gente, porque los fines de semana, durante el día, las puertas de la gran habitación comunitaria, de La Casa, permanecen abiertas y el cortinado azul y blanco con dibujos de aves del paraíso que separa el pabellón del cuarto-tabernáculo de la santa, está corrido y todo ese lugar permanece repleto de velas encendidas y de gente que no para de pasar. Está prohibido santiguarse, pero la gente que no entiende, se santigua igual
El santuario que recien cierra las puertas cuando el último pasante o fiel se ha ido, es visitado por muchísima gente de las villas vecinas y con el tiempo, también gentes de afuera. Se deja un canasto y una alcancía a la entrada y allí se reciben ofrendas de todo tipo. Los productos perecederos son llevados inmediatamente a los frizers de la cocina por las samaritanas, que son las únicas autorizadas a mudar mercadería de lugar y tienen las llaves de los armarios .
Una vez una vecina que quiso prenderle una vela a
__ A Dios y a la virgen el que quiera que los visita en
El afán de sumar liturgia a las creencias y creencia a las liturgias hace que
__ Me gusta porque el lugar no es iglesia, es un cine, y porque te tratan como si te conocieran de toda la vida, dice.
Van pero no aportaron jamás ni un peso, por eso el predicador brasilero cuando las ve muy sentaditas en la platea, pasa gran parte de la reunión mandando indirectas para la santa y su nuera desde el escenario, diciendo cosas como “despertarán la ira de Dios quienes no cumplen con el sagrado deber del diezmo”, o sino también __ay de aquellas, y las señala, que no dan al señor el diezmo que le pertenece al señor__ Con lo que por supuesto a ellas que la tienen reclara, no se les mueve un pelo y se quedan allí sentaditas hasta el final porque dicen
__vamos porque nos hace bien y el lugar es un cine
__Todo lo que venga de arriba es de Dios y hay que aceptarlo. Para mí eso, es como una cosa mas que tengo que hacer, pero también es como salir de joda, porque mientras cantamos y nos movemos como locas, yo me descargo de todo y me hace bien y salgo de allí como nueva, y vuelvo a casa como si me hubieran hecho…quién sabe qué cosa¡, dice doña Santa
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