domingo, 9 de septiembre de 2012

"doña santa villera" (fragmento)


La Yoli y doña Santa, juntas afianzando los lentos y difíciles pasos hacia la santidad Vulgar de la doña


Avanzar en el camino de una santidad de villa significa avanzar sobre planos quebrados, significa tropiezos y caídas. Una santidad villera no es como la santidad de un santo silvestre que anda por la foresta charlando con dios y con las aves del cielo, o como una santa de la civilidad que anda teniendo revelaciones y haciendo milagros con unos sí y con otros no. Una santidad villera es otra cosa, es hacer presente la propia interna policoromía ante los otros, es hacer de todos un solo cuerpo y para eso se necesita además de la humildad, una fuerza intransigente que pueda lidiar con la rudeza de los duros senderos luminosamente oscuros repletos de montones de basura importada, no propia y de barro enchastrado, como son los senderos de la villa.

La policromía interior de doña santa está a la vista y es vastísima. La liturgia en que se apoya va de un lado al otro; de un beato al otro, de un vivo a un muerto, no va de un extremo al otro, sino de un lado al otro; beatos, ángeles y arcángeles, ídolos, próceres y mártires, castas y putas, y todos son también Uno y se encuentra en diferentes lados, a cortas distancia y nunca rozan extremo alguno. Todos por los lados del bien.

Son o han sido personajes que por vulgares que parezcan, han sido de verdad santos y entre ellos no vas a encontrar ni por error a ningún impostor ni a un hijo de puta

Bajo esta óptica cada villero es parte del gran Uno que deberá formarse con la llegada de la transfiguración final. Claro que esto ella aún no está en condiciones de expresarlo, solo lo intuye y en ese sentido de la intuición, su culto, que mas que culto es un punto de apollo nutrido por el recuerdo y la devoción, también acepta y se nutre de todo mito que cualquier villero pueda aportar; un niñito, una novia, una abuela, un pañuelo, un mechón de pelo, una sabandija, entre tantas otras cosas. Eso sí, lo que no se permite es la imposición ni siquiera de un mito

__no hay que imponer nada a nadie, dice

Los Mitos hay que celebrarlos

La Casa, que como últimamente fue pintada de amarillo, muchos ahora también la llaman la Casa amarilla y hoy mas que nunca es el lugar de todas las celebraciones que se han ido sumando en la villa: Desde una cosa mínima hasta una cosa máxima, y cuando esto ocurre, entonces la villa, la casa de la villa se transforma en un puro vergel, una Meca, un Muro de los Lamentos, una plaza San Pedro, una Fontana de Trevi, una Plaza Roja y se ven desde temprano desfilar por la casa seguidores, curiosos, pero mas que nada devotos.

Cuando fue que pasó lo de la muerte de Walter Olmos aquello fue algo de no saber con qué palabras contarlo; cientos y cientos de pibes y pibas, de viejas de todas las edades haciendo guardia dia y noche por 9 dias seguidos, una novena junto a un altar armado en el Patio, con una gigantografía del Beato Walter. Cuando fue que dijeron que lo iban a trasplantar a Sandro, pasó lo mismo, solo que como a muchas les quedaba cerca la casa de Banfield, muchas viejas de la doña se fueron a hacer la guardia frente a la propia casa de Sandro, por eso esa vuelta no se juntó tanta gente en el Patio de la Casa, si bien muchos villeros, de esos mas que nada no salen de la villa por la inseguridad civilizada, estaban todos haciendo guardia la noche entera frente a la foto de Sandro que la doña había puesto de cuando el cantante era Sandro y los de Fuego

Y así por el estilo con tantas otras celebraciones en que ese Plaza de la Casa fue como un templo a cielo abierto, como un Coliseo, pero siempre unicamente por la devoción del santoral vulgar de la doña y sus villeros, nunca por cosas que son de la civilidad, que para eso como dice ella

__para eso está la iglesia y allá afuera está lleno de plazas.

Por eso en la Plaza Amarilla nunca se festejó un 12 de octubre, una navidad, un año nuevo, ni un dia de la bandera, ni un san Cayetano, ni una concentración por tal o cual candidato, ni partido político. Nunca una procesión ni un aguante, ni nada que no tuviera que ver con el villerismo. Con eso la santa no quería significar que desconociera, o repudiara, o renegara, no, era porque le salía del alma eso de que las cosas de la civilidad eran para la civilidad y las cosas de la villa eran para la villa. Su lema era

__la villa para el villero. Y claro está la Casa era el centro y la Plaza el lugar por excelencia Ella no discrinminaba, todavía no lo hacía, como mas tarde se hizo, es cierto, en su momento, ni tampoco desconocía valores ni desatendía razones aunque no coincidieran con las suyas villeras, pero un no era un no. Y claro, con el tanto estar pensando la villa se fue volviendo absoluta

En un principio, cuando comulgaba, los Jueves Santos se iba con la Yoly al Cottolengo de Claypole a llevarles presentes, cositas necesarias, a los “estropeaditos del cotto”, así le dice a los internados del cottolengo. Se lleva en su bolso de cuero gastado un jabon y una toalla y le lava los pies a cuanto estropeadito va encontrando en los senderos del cottolengo, mientras suele comentarle a la Yoly

__si no fuera por lo limpito y lo bien cuidadas que están las plantas, se podría decir que es como en la villa. Y los estropeaditos se iban acercando, los que podían hacerlo, y ellas les iban dando .

Para el viernes santo, que es el dia mas importante, repite la ceremonia del “lavado de patas” (asi dice) con los mas desgraciados de la villa en el patio de la Casa y la Yoly la asiste como una diaconisa. Entonces se congrega en la Plaza todo el villerío, mayormente las mujeres, que suelen ser las del protagonismo en la villa, pero no lo hacen por el día ni por la muerte de nadie sino __para ver como la doña le lava las patas a esos desgraciados, así dicen.

Juntas, la Yoly y Doña Santa en esas ceremonias y encuentros potencian todo, espiritu, cuerpo y bienestar, porque lo llevan en el alma. La presencia de una le da relieve a la figura de la otra, pero fueron muy prudentes, no se mezclaron ni se pegotearon, ni se superpusieron la una a la otra, como hacen los y las de la farándula, o del estrellato en general, porque fuera de lo estrictamente ceremonial que es para el mito y el testimonio de lo santo de la doña con su villa, fuera de eso, cada una supo seguir en lo suyo; la yoly con su peluquería y la santa con todo por la villa. Claro que con el tiempo la Yoly le fue haciendo mas tiempo para las cosas de la Casa.

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