sábado, 23 de junio de 2012

TUMORROU (facenovelita) episodio 61



TENIA

mucho que hacer, Carlo me había demostrado esa noche que el rescate final es el de uno mismo. Recuperada la memoria debería ahora asumir la responsabilidad de mi propio rescate. Los recuerdos cobraban una intensidad tal que hasta mi propia sombra tambaleaba, se hacían insoportables para el cuerpo y para el pensar, no podía con todos ellos, debería ordenarlos, orientarlos para que lo cotidiano hecho humor acuoso no se estancara y entonces terminara por podrirse en la mirada. Debía correr.

Tomé el primer micro de la tarde que salía de san nicolas a retiro, no era tan confortable como el que me había traído, además estaba casi vacío. El que volvía ya no era el mismo que una vez llegara.

LLEGANDO

una manifestación masiva de taxistas con sus taxis infectaba de negroamarillo los planos de la ciudad. Fue imposible que pudiera subir a uno que me alcanzara a mi pieza de chile y defensa. Apreté los puños y trepé al 28 que estaba repleto de gente. Después de dar toda una vuelta por entre las mil calles cortadas del microcentro finalmente me dejó a la vuelta de mi pieza


Chile y defensa estaba repleta de taxistas que manifestaban, una mujer me dijo que reclamaban por una ley que obligara a la gente a tomar taxi, me pareció una exageración, tal vez la mujer no sabía y dijo eso por temor a quedar mal parada. Estaban todos, también el taxista insidioso de la noche aquella de las tantas vueltas. Enseguida me reconoció, trató de acercarse, pero era imposible, me hizo un guiño al que no hice caso. La calzada estaba repleta de ese tipo de taxistas trasnochados, febriles que andan buscando ansiosos gorriones o palomas para armar sus guisos por la noche.

No quise pensar en lo idiota que resultaría pensar en una manifestación de rinocerontes dispuestos a todo. Ionesco había muerto y no serían posibles otros rinocerontes en ninguna parte.

Pensé en la cantidad de grados farenhein que se necesitarían para hacer arder todo, me acordé de que para las páginas de un libro hacen falta 451, pensé en subir a mi pieza y quemarlos a todos, me sobraban grados. Y así lo hice, tiré uno a uno los libros encendidos por la ventana apuntando a las cabezotas de lo cientos de taxistas hipopotamizados que ahora dirigían sus chillidos indescifrables como flechas derecho a mi ventana.


Cuando no quedaban mas libros seguí con la heladera y la lámpara, cuando ya no quedaba nada seguí con los postigones de la ventana atascados por años al piso del balcón francés. Finalmente Prendí fuego a la pieza y salí de allí por la parte de atrás que da a los sótanos de depósito del bar Seddon. Me esondí entre los bultos de mercadería y aprovechando la llegada de los bomberos al lugar, salí sin ser visto.

Sonó mi nokia de ultima generación era un msj de ella la bella que decía “puedo llevar un amigo?, no le contesté nada, sabía de su situación, aunque poco y nada del amigo. Al rato volvió a sonar, esta vez era la caromarilyn del socorro que decía;


__gracias por todo mi querido amigo del alma y del cuerpo, quiero que sepas que mi casa será por siempre,” nuestra casa” te llevo en mi corazón. Imaginé un tatuaje de rosas en su brazo . Cuánta paz sumaban a mi ganado consuelo esas palabras de la caromarilyn. Por lo visto ella también estaba ejecutando su rescate

Y de Elenita qué, que sería de Elenita. Volvió a sonar mi nokia de última generación, era otro msj, de ella la bella que decía “en casa de muñecas ” Seguramente quiso decir casa de campo, o quizás me estaba indicando algún otro sitio definitivo y agotado.

NO


deseaba para mi vida una esposa, yo quería ALGUIEN , una persona de perfumado embrujo que hiciera imposible mis horas sin su presencia. Necesitaba alguien totalmente fallado dispuesto a seguir a mi lado justo hasta el propio borde del colapso.

NO

me importaba para mi vida una Vida de Héroes, NI una Nora, NI un Torvland, ni nada por el estilo.

Estaba resuelto a encontrar esa partícula de tierra que le corresponde a cada ser humano, esa mínima partícula que el universo solar dispuso desde el principio de los tiempos para mí.

ME

vestí con mi traje de Tan biónico, era todo lo que quedaba de mí.

Yo no estaba mal a pesar del fin, no obstante le pedí a al titiritero una tregua , un favor, unos pocos giros que abrieran nuevamente el juego, tampoco era nada del otro mundo lo que pedía, no se trataba de ir a Ñu york, ni a ningún otro lado del nivel de Casa de Muñecas, por el gusto de hacerme famoso por el solo hecho de pintar o de componer algo allá, no.

YO

solo quería, sin ser molestado por ninguna vigilia impregnada de mentiras, llegar hasta esa casa de campo que cualquiera añora en algún momento, alejado de toda frivolidad.

ENCONTRAR

al archi explotado fetiche de la pasión, que todo lo consume por la pura satisfacción de consumirse y volver a empezar

otro MAÑANA, cada día, como el fuego sin fin de un infierno. Sé que no lo soportaría

CARGUÉ como pude el viejo diván desvencijado, con su funda de liencillo manchada, hedionda de sudores y otros humores consumados, y marché rumbo a la laguna de los lobos. Volvió a sonar mi nokia de última generación, era un msj de texto de ella la bella

__ te invito a tomar algo … ya no haría más caso y seguí

Quizás no por eso, pero ya no habría para mí un mañana que justificara más sacrificios

EPILOGO

Me había mentido, eran mentiras que había dormido.

No dormí en toda la noche. Cuando a la mañana temprano caromarilyn volvió a salir a cumplir con sus transparentes funciones de docente comprometida, yo agotado de pensar y no dormir me desplomé muerto de sueño sobre el sillón del living y creo que entonces sobrevino todo.

Es claro que el episodio del primer encuentro había sido en algún sitio, un páramo, si mal no recuerdo un camino que había concluido en Casa de Muñecas

El segundo encuentro había sido en un pub de Londres. Preferí darle todo el crédito a la necesidad, a la profunda necesidad de existir que hace que existamos y no a los hechos que suelen jugar en contra .

__Por ahora para sobrevivir y darle justificación a lo mío, como dije, seguía con el rok, tal vez si hubiese sido más adelante me hubiese hecho rapero, no lo sé, porque aunque no me guste, bien sé que el rok me llegó en su justo momento como un salvavidas en paracaídas porque él es, más que esa música, un país, un sitio en el que no hace falta mucho más que estar vivo para vivir, ni siquiera hace falta el gustarlo.

A pesar de que esperaba con verdaderas ganas el tiempo del sueño por el gusto que me da el estar bien despierto en el soñar y no tener que estar de vigilia por allí pensando en las boludeces a las que condena el estar, esa noche no regresaría al mismo pub de la Picadilly street, sino que fue la otra.

Y la otra y la otra y la otra y la otra y la otra y todas las otras, y cuando me quise dar cuenta ya no sería nunca más nunca, mañana.

había llegado y Londres no era un sueño, era un capítulo al que estaba obligado a volver y no fue cosa de frivolidad lo mío por volver.

F i n

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