lunes, 11 de junio de 2012

TUMORROU (facenovelita) episodio 60


A la mañana siguiente le conté del sueño a caromarilyn mientras se preparaba para ir a dar clase, me escuchó atentamente sin dejar de hacer lo suyo, me dijo que preparara algo de comer porque ella llegaría tarde y se dispuso a salir.

__qué opinas del sueño? Le pregunté antes de que saliera

__opino que ustedes dos están locos, es en Londres que cuando no llueve hay neblina. Abrió la ventana y dijo.

__ Mirá que mañana de putamadre que hace. Me dio un beso y salió

Yo quedé invadido por una infrecuente sensación de tranquilidad y bienestar, ella había dicho “ustedes dos están locos”, sumaba el sueño a su realidad con la misma naturalidad con que yo sueño la mía Tal vez esa fuera la causa de que por primera vez un sueño no me alborotaba la cabeza toda la mañana mezclándose con lo cotidiano. No le di más vueltas al asunto Es así, a las cosas que son como son, no se les debe estar buscando mucho significado.

Lo que importaba era que yo había estado con su hermano y que ella lo sabía y era conciente de que mi caromarilyn del camino era su Carlo de la vida.

En cuanto a mi encuentro con Carlomarilyn, si bien es cierto que uno no tiene el poder de orientar el sentido ni el contenido de un sueño, me apena que en el pub no hayamos hablado de lo nuestro. Sí, cada uno habló de cada uno y se hicieron consideraciones acerca de todas las cosas. Como sabiondos o suicidas hablamos de todo pero nada dijimos de nosotros dos; de la noche del socorro en el camino, de Casa de Muñecas, de la travesía, de sus latidos de fiera herida golpeando sobre mi pecho y de aquel sudor suyo mojando el mío que se secaba a causa del viento del camino. Por un lado mejor que así hayan sido las cosas porque el carlo del pub ya no era aquel otro que yo rescaté, aquel de cuerpo de muñeca herida, del rostro desfigurado y la voz nasal a causa de las palabras criminales que habían ahogado en sangre coagulada hasta su respiración.

Carlo se había rescatado y ya no era más el que espera. Creo que la sabiduría inconciente del sueño evitó un desenlace ruidoso al dejar que Carlo se alejara de mí y se perdiera en la hechura de su regio traje negro hacia el final del Tower

Sin pensarlo dos veces y con la satisfacción que da el saber que un rescate ha sido cumplido, escribí unas líneas en el revés de la foto en que estábamos carlo y yo junto al rubión de la gaita y se la dejé a caromarilyn sobre la mesa.

Continuará tumorrou

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