
Yo, sin hacer de eso una cuestión, me puse a pensar en la extraña y circular coincidencia de los hechos, en las palabras dichas o no dichas que los conjugan, en la posibilidad de que su transitar por la ficción y lo real, me estuvieran dando una pista. Para descubrir esa pista debía hallar la proporción adecuada de una cosa y la otra, la medida exacta del transitar por un lado y el otro. No podía a esa altura equivocarme o engañarme con falsas conjeturas que conducen a falsas pistas, a callejones sin salida. Debía hallar la ecuación que resultara efectiva.
Entonces como primera medida dudé de la veracidad de todos los hechos, transitaran estos por donde transitaran, sea por una realidad por demás tangible o por el delirio más bizarro. Fue tan intensa esa puesta en marcha, que los verbos que construyen los hechos dejaron de conjugarse.
Yo sé que la realidad y la ficción son una misma cosa, sé también que los hechos no dejan de ser puras construcciones que toman forma y la pierden en un mismo tiempo, al ser editadas. Entonces como segunda medida para no dañar lo absoluto de mi interpretación de los hechos, debía estar muy atento a no restar ni sumar nada que no fuera lo justo y necesario. Así es como edita el inconsciente un sueño, que es la cosa más perfecta. Con ese patrón seguí avanzando. Si lo absoluto debía ser una sola cosa, todo lo demás debería ser entonces parte de eso.Tuve que asomarme a la ventana que da al jardín para reconocer que absolutamente estaba yo dónde estaba, que no era ese lugar la pieza de defensa y chile ni ningún otro lugar. Respiré hondo y me dije que para que algo fuese absoluto debía ser una sola cosa.

Concluí en que absolutamente todo indicaba que el pedido de socorro de carlo marilin, mi travesti del camino, había sido un absoluto y único pedido de todos los hijos heridos de la tierra, que por diversas circunstancias yacían transfigurados en distintos espacios, con el rostro desfigurado. El resultado era obvio; todos a la espera de un rescate, y no sería difícil reconocerse.
Continuará tumorrou
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