viernes, 13 de enero de 2012

TUMORROU (facenovelita) episodio 12

Episodio 12

el instinto, quizá tenga forma de varón, pero no hay caso el amor tiene forma de mujer y “perfume de naranjo en flor”.

caromarilín era ese "naranjo en flor", era "la fuerza del destino" que yo debía encontrar porque seguramente para eso había naufragado en las profundidades, había saltado por entre las columnas grafitadas, había rodado por el desierto, si no es por un amor paraqué otra cosa va a ser?... cavilaba en todo eso mientras me entraba por el olfato el olor a látex del forro con el que había estado jugando hacía rato. la palabra que mejor venía era sin duda "forro", sos un forro me dije

y dejando a mi alter ego en el fondo de ese forro para que no se notara mi partida, me escurrí entre la muchedumbre sin ser siquiera percibido porque a que negarlo, lo que se aplaude de un artista es el alter ego y eso allí lo dejaba yo envuelto en látex, acabé llegando al lugar donde estaba una mujer, al fondo de todo, con las manitos levantadas, con las muñecas llenas de pulceritas y con las uñas pintadas de color carmesí, esa de la foto que está de espaldas, debería verle la cara, me dije sin intentarlo para no sufrir otra desilusión, en un momento tan lleno de ilusión; esa es mi caromarilyn que se ha liberado de su opresor, del yugo de las palabras criminales de su sometimiento, de sus heridas, y ahora está aquí escuchando, cantando, jugando, saltando junto con "todos", "ella". La he hallado, pensé

menos mal que no hice nada, porque no se puede jugar uno la fama por una foto con una fans de espaldas en medio de una multitud de fans.

una vez retornado al escenario de mi vida con el sentido de la audición disponible escuche como del nokia salían mas y mas palabras. Parecían ser las de Carlomarilyn del camino, aquel que no hace tanto había segregado, discriminando, abandonado, confinado como una muñeca en una "casa de muñecas".

sumido en una culpa sorda, que no admite consuelo pensé en cuánto debían estar sufriendo las dos, caro y carlo que quizás no estuvieran tan lejos una de la otra/o.

pronto, cuando retornase a la calma de mis libros, de mis cafés y de mis cigarrillos, seguramente pensaría en carlo, ahora no. Hasta era posible que por su propia fuerza, repuesto de todas sus heridas pudiera estar andando su vida sin bajar la frente, hasta era posible que me odiase por mi cobardía. Tal vez algún día en algún lugar llegue para buscarme para encontrarme y darme el castigo que merezco, pensé atraído por las letras de mis rokes que todo lo justifican menos la discriminación y el daño. Compuse “Tal vez venga a buscarme”.

Una ópera rok que fue estrenada oportunamente en La Paz, según creo mi destino, parecía ser la duda y la espera, la disociación, esa duda que me obliga hasta en el más apacible de los momentos, a todos esos cambios continuos que agotan.

continuará tumorrou

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