viernes, 21 de septiembre de 2012

Doña Santa Villera (Fragmentos)


El General

 Como en toda verdadera villa, nunca se sabae de dónde ni porque aparece o desaparece otro más. El general era sin duda una figura de bajo perfil por lo sufrido, pero sin dudarlo llegó a ser el hombre clave en el camino hacia la transfiguración villera. Fue en principio el hombre clave de la casa, la mano derecha de la Señora.

El general es un ex combatiente de Malvinas nacido y criado en Cañuelas  al que le gusta todo lo popular especialmente Argentino Luna, Goyeneche y Riki Maravilla a quien conoció personalmente en un baile.
Después de combatir como un anónimo en la increíble guerra de Malvinas, estuvo un tiempito internado en el Borda por no poder dormir ni de día ni de noche. De todas pastillas que le daban, el  tomaba solo el ampliactil de la noche, el resto lo escupìa, con eso fue suficiente, y cuando empezó a dormir bien se escapó.

Empezó a vender saumerios en el tren, con eso  ganaba lo justo para la pizza y la cerveza, y para dormir, porque ahora dormía, donde podía. Un día pudo en la villa y allí se quedó hasta completar su carrera junto a la santa. Llegó allí con un compañero que se había escapado también del Borda,  pero a ese tuvieron que volver a internarlo porque empezó a decir que en la villa eran todos ingleses y quería matarlos a todos.

Los saumerios fueron el motor de arranque para la vida productiva y para  la reinserción social del ex combatiente. Se los proveía una mucama nochera del hospital que se había encariñado mucho con el. Cajas y cajas de frasquitos de aceite con esencias, (los saumerios) almacenaba el general en su bolso y de allí sacaba y andaba él todo el día bajando de un tren para subir al otro y siempre con el mismo pregón ;
­­__damas y caballeros les voy a distraer su atención par presentarles los mejores saumerios, son “losautenticosaumeriosartesanalesalaceite”, todo juntito. Esto le duró un buen tiempo, hasta que se le terminó el stoc, y dejó de gustarle estar andando en tren todo el dia. Después vino el periodo en que, definitivamente en sus cabales, se dedicó junto con otros compañeros de lucha a vestir orgullosamente el uniforme de fajina del ejército, y con ello a las tareas propias de todos los ex combatientes; hacer conocer esa otra parte negra de la historia nacional a los ocasionales pasajeros del roca, trepando de a dos o de a tres a los trenes, dejando en cada mano abierta de la gente una escarapela y un folletín   
El hombre es y siempre ha sido un lírico y un soñador que lo disimula bien porque la vida le enseñó a andar con los pies bien puestos sobre la tierra. No tiene preferencia pero si le dan a elegir te pone Naranjo en Flor o un chamamé de transito Cocomarola que tiene gravado en caset. Se levanta a las 5 de la mañana y se sienta a tomar mate y a fumar un cigarrillo negro mientras escucha AM en una espica que le regaló su padre para un cumpleaños. Cuando está de humor, también le gusta contar historias, casi todas de la guerra. Sabía tener una agenda vieja llena de anotaciones, recortes de diarios, de cartas y esquelas pegadas a las hojas en blanco, hay fotos de compañeros de lucha, la mayor parte muertos y alguna foto de cuando era chico junto a su madre y sus hermanitos, en la vereda de su casa de Cañuelas a la que nunca mas volvió. Cada tanto se va hasta Retiro y le prende una vela al pie del monumento de los soldados muertos,
__parece mentira, y pensar que mi nombre podría estar grabado en una de estas piedras y sin embargo acá estoy, balbucea con el pucho en la boca
A todas estas cosas que formaban parte de su intimidad mas íntima solo tenía acceso la doña cuando se juntaban a hablar los dos solos y le contaba, cosa  que no sucedía muy seguido que digamos. Siempre dio toda la impresión de no comprometerse afectivamente con nadie pero con su santita era distinto la cuidaba como a su madre. Se sabe que supo tener siempre alguna novia por allí pero nada mas, era como uno de esos curitas gauchos que suelen aparecer de vez en cuando, que conocen muy bien a su gente pero que de ellos nadie sabe casi nada.
Tiene una cicatriz en la cara que dice que es de una esquirla rasante de los ingleses. Su sola presencia inspira respeto y todos en la villa lo respetan como a un héroe, y lo llaman el General. Viste el equipo de fajina que heredó de la guerra. Es un tipo que sin hacer demasiado se hace querer enseguida, así sin uno proponérselo.
Durante el día esta con sus camaradas en la plaza de mayo haciendo el reclamo, o hace el trabajo de divulgar lo de la guerra junto a otros cmaradas, en los trenes.

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