
Caromarilyn, aparece y desaparece como lo hacen los amigos del facebuk, que tan pronto están y tan pronto no. Es claro que las obligaciones del colegio y de la casa le llevan buen tiempo, lo que quiero decir es que muchas veces interrumpía la charla y desaparecía y al rato volvía o me mandaba un msj de texto diciendo “estoy en tal lado, esperame”. Muchos momentos fueron así como de estar y no estar, de conectarse y dejar pendiente, como en el facebuk.
De a poco fui interiorizándome de cosas de su historia en relación con su madre, su abuela, y el hermano tan ansiado. Por lo visto toda su vida había estado signada por la espera y la incertidumbre y cuando su abuela construyó una barca y se fue a naufragar, (como ella dice del morir de su abuela) ella tuvo que seguir adelante solita para dar con ese hermano .
__ la abuela no sabía nada, me dice la caro, se enteró de que su hija estaba embarazada por una compañera de celda que zafó y vino a contarle.
Aún en la desventura, grande debió ser la alegría de esa madre al saber que su hija desaparecida estaba con vida y esperaba un hijo. Eso fue sin dudas el motor que le dio fuerzas a esa abuela para seguir criando a la hija de la hija, para seguir luchando, esperando, rogando, golpeando puertas, para seguir juntándose con las otras madres abuelas. Hermanas todas ellas en la desdicha, sin bajar los brazos, ni la voz, ni la estatura, para encontrar al nieto, para convertirse en la voz, los ojos y los oídos de una justicia que se empeña en no ser.
En definitiva después de mucho tiempo, la federación de familiares y otros organizaciones de derechos humanos habían identificado a ese hijo. Para entonces en la familia los pocos parientes cercanos estaban muertos, todos menos esta hermana, una sobreviviente como yo, como tantos
__ por un lado lamenté mucho que la abuela no haya estado cuando me llegó la noticia, pero por otro lado pensé que era una suerte. Efectivamente fue quizás una suerte por la sencilla razón de que el muchacho se había negado a conocerla y no estaba dispuesto a abandonar aquella familia de imposición, una ironía del destino, otro trago amarguísimo que la caro tuvo que digerir.
Continuará tumorrou
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