Lucero del alba
Para los 14 de la nena se celebró también
la boda del General con su Rosario, así que vinieron un montón de ex
combatientes con uniforme de fajina, boina e insignias, eso parecía mas que un
casamiento otra manifestación por los reclamos de los Ex. de toda la vida, solo
que con otro ánimo. De modo que en total, esta vuelta se acercó un montón de
gente al festejo.
Patricita estaba hermosa porque es hermosa,
como la madre y como lo fuera el padre. Se corresponde con esa clase de
adolescentes, que si es un varón uno dice, “¡parece una nena de lindo¡, y si es
nena, “parece un muchachito de linda” . tal es la condición de belleza de esta
hermosa hembrita, que además tiene toda la gracia del mundo y es un encanto de persona. Hermosa persona la
Patri Giordano, un lucero, así dicen todos.
Rosario con un sencillo vestido a estrenar
y el General con su baqueteado uniforme de fajina de Ex combatiente, están sentados
cerca de la parrilla pero por puro gusto de estar cerca, porque este día no
asan ni sirven.
Al final, cuando casi todos se habían ido,
el general le seba unos mates a su mujer y su mujer mira al cielo y suspira, como
hace un año atrás. Era una madrugada excepcional mas que apacible, de esas que no
le pertenecen a ninguna estación porque son atemporales.
Para el resto de la villa esa madrugada
significa otro final y otro principio de sábado villero, trajinados y febriles. El mareo y la jaqueca son un común
denominador y ha de durar hasta el lunes, si dios quiere.
Allí están los novios cociéndose en los recuerdos.
Suenan tiros, cohetes y las dichosas sirenas del eterno juego del poliladro pregonan
la muerte, el robo, el dolor al ritmo de los ecos de cumbias repetidas, repetidas, repetidas. Porque cuando a un villero le gusta algo, lo repite, lo
repite, lo repite.
El general, que no le gusta la cumbia, pone
una caset de los clachaleros.
Los novios juguetean, charlan, se dan
besitos, se atienden con ese su amor de juvenilla nunca cumplido, y se los ve mas
que contentos, pero también atentos a la nena
Patricita desde hace rato está charla que
te charla a la luz del lucero del alba y del neón de la autopista, con su Rodri,
el cotolengo peludo que hace rato le ganó el corazón a la piba.

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